Confiamos en el banco. Pensamos que todo está correcto. Firmamos porque tenemos prisa, porque necesitamos la financiación o porque creemos que un contrato bancario no admite negociación.
La experiencia nos demuestra justamente lo contrario.
Muchos de los problemas que llegan a un despacho de abogados empiezan con una firma realizada sin haber analizado previamente la documentación.
Nosotros te proponemos hacerlo al revés: revisar primero, firmar después.
Porque una revisión jurídica antes de firmar puede ahorrarte años de problemas y miles de euros.
Te ponemos algunos ejemplos:
«Es el contrato que utiliza todo el mundo.»
Precisamente por eso conviene revisarlo. Que sea un modelo habitual no significa que todas sus cláusulas sean beneficiosas para ti o que respondan a tus intereses.
«El director del banco me ha explicado que no hay ningún problema.»
Es normal que el banco defienda su producto. Nuestro trabajo consiste en defender exclusivamente tus intereses y explicarte, con un lenguaje claro, qué estás firmando realmente.
«Solo voy a firmar un aval porque es para ayudar a un familiar.»
Ser avalista puede implicar asumir obligaciones económicas muy importantes. Antes de firmar conviene conocer exactamente hasta dónde alcanza tu responsabilidad.
«No creo que haya nada raro en una hipoteca o en un préstamo.»
Cada contrato es diferente. Existen cláusulas que pueden tener importantes consecuencias económicas y jurídicas, tanto ahora como dentro de varios años.
«Ya está todo preparado para la firma y no quiero retrasarla.»
Una revisión jurídica suele tardar mucho menos que resolver un problema una vez firmado el contrato.
En Tus Derechos Ahora revisaremos la documentación bancaria que vayas a firmar o que ya hayas firmado, detectaremos posibles riesgos, resolveremos tus dudas y te explicaremos de forma sencilla cuáles son tus derechos y las consecuencias de cada cláusula.
Porque una firma solo es una buena decisión cuando sabes exactamente qué estás firmando.



